180615


En varios de sus escritos Gilles Deleuze afirmó que el pensamiento se produce a partir de un campo de posibilidades, de allí se deriva lo que denominó “la imagen del pensamiento”: aquello que nos permite hacerlo visible o enunciable. De forma similar, Bernardo Ortiz busca develar en su obra los soportes y recursos que posibilitan la experiencia visual. La imagen como resultado de una amalgama de soluciones técnicas y materiales — como texto hecho de capas— se hace presente en dibujos, instalaciones e intervenciones.

Para 180615, su más reciente exposición individual en Casas Riegner, Ortiz continúa explorando entre posibilidades o límites que, particularmente, se hacen evidentes en el arte: lo perceptible y lo imperceptible, lo reproducible y lo irreproducible, lo actual y lo potencial, lo real y lo ficticio. Recurriendo a soluciones formales que van desde sobreponer dibujos, intervenir los soportes con distintas capas de gouache o perforaciones, contrastar colores para afectar la legibilidad de las palabras, o reuniendo trazos hechos a mano con impresos — al igual que trazos precisos con pinceladas más imprevistas— el artista busca acercar lo conceptual a lo material. De tal forma, la muestra compone una narrativa marcada por gestos, referencias y acentos, que además emplea como recurso la ruptura de escala, ubicando dibujos de gran tamaño sobre diferentes soportes como una gran estructura en madera de balso.

De forma particular, en 180615 también están presentes técnicas en desuso como la digitalización de imágenes en TeX[1] y las impresiones heliográficas, métodos que enfatizan la cualidad fotográfica de la imagen y aluden a procesos obsoletos que evidencian sus límites (tanto la fotografía, la pintura, el dibujo como la proyección, están compuestas por unidades mínimas). Así, la reproducción, la copia, el dibujo del dibujo o la foto del dibujo, convergen borrando los límites entre técnicas, conceptos y discursos.

Consciente de que a cada época han correspondido diversas formas de producir una imagen, Ortiz se da a la tarea de crear instantáneas en las que se hacen perceptibles sus propios mecanismos. Después de todo, la experiencia visual, que muchas veces parece reducida a la imagen, es el producto de un complejo sustrato.

Bernardo Ortiz (Bogotá, 1972) estudió Artes Plásticas, Filosofía y Literatura. Ha realizado muestras individuales en Bogotá, São Paulo y Sevilla, y ha participado en renombradas exposiciones internacionales entre las cuales se destacan: II Biennale d’Art Contemporain de Lyon, Lyon, Francia (2011); Air de Lyon, Fundación Proa, Buenos Aires, Argentina (2011); 30 Bienal de São Paulo, São Paulo, Brasil (2012); Prix Canson Nominees Exhibition, Petit Palais, París, Francia (2013); Marking Language, Drawing Room, Londres, Inglaterra (2013); 11 Bienal de Monterrey, Monterrey, México (2014); y 12 Bienal de Cuenca (2014). Su obra hace parte de importantes colecciones como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Tate Modern (Londres), Deutsche Bank (Frankfurt), Colección Patricia Phelps de Cisneros (Nueva York), Centre National des Arts Plastiques (CNAP, París) y Kadist Art Foundation, (París).

[1] Software de diseño gráfico de gran popularidad en la década del 70 para digitalizar imágenes.

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