QUIPÚ


Los antiguos sistemas nemotécnicos, algunos de ellos milenarios, sobreviven las inclemencias del tiempo y la conquista y destrucción de pueblos para contarnos de ceremonias, tierras, riquezas, tributos o guerras. Rescatando estos antiguos modelos en los que los materiales no solo llevan cantidades, sino que además se cargan de la simbología de su materia prima, Rosemberg Sandoval presenta la exposición QUIPÚ.

QUIPÚ retoma el nombre del sistema de registro del Imperio Inca, que sobresale como testimonio de la lucha por la resistencia y la subsistencia de los pueblos de América Latina. Así, las obras presentadas se convierten en membranas documentales que relatan los testimonios de aquellos que no figuran en la historia oficial de Colombia. En Banderas Sucias, por ejemplo, Sandoval recoge costales, bolsas, e incluso algunos plásticos que sirvieron de refugio a familias desplazadas, para configurar con ellos las banderas de geografías inciertas. Como guiones nacionales y signos de poder, las banderas se transfiguran aquí en documentos de ruina, dignidad manchada y la acumulación sucesiva de agravios. Asimismo, en Colcha de Mugre, el artista revisa la obra 12 de marzo de 1982, en la que usó docenas de periódicos de la fecha para crear cortinas que ahogaban el aire de la sala de exposición. En esta oportunidad, sin embargo, el espacio es contenido con costales recolectados en la galería Santa Elena de Cali. Una de las plazas de mercado más tradicionales de la ciudad, este lugar se ha convertido, paradójicamente, en uno de los centros de actividad criminal más críticos de la ciudad. Pero además de recontar con estos tejidos el día a día de dicho centro urbano, la obra evoca el trabajo, literalmente el sudor de la frente, de los campesinos de la región. Imantada de la labor física de transportar costales a las espaldas, la instalación le recuerda al espectador como el cuerpo se ablanda, como se desestabiliza al caminar con tanto peso, como resulta de apremiante ganarse el sustento diario.

De igual forma, la muestra QUIPÚ comprende la realización del performance Toribío, que se llevará a cabo en la galería el viernes 2 de octubre a la 1 pm. Vestido con un pantalón y una camisa impregnados de la tierra de Toribío, Cauca, el artista buscará suscitar —en sus propias palabras— el poder de la “memoria como condición exhumadora”. Así, Sandoval seguirá añadiendo fragmentos a la historia que ha sido el centro de su práctica: los relatos de las comunidades marginadas de Colombia, la memoria que pocos quieren que sobreviva.

Finalmente, Casas Riegner se complace en anunciar que cinco obras de Rosemberg Sandoval entraron a formar parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Institución que se suma a otras como la Colección Daros Latin America, el Museo de Antioquia y el Museo de Arte del Banco de la República, en incorporar la obra de este artista.

Rosemberg Sandoval (1959) realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Cali y en la Universidad del Valle, donde actualmente ejerce como docente en el Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes Integradas. Sandoval ha participado en numerosas exposiciones tanto a nivel local como internacional; su obra se ha presentado en países como Brasil, México, Argentina, Ecuador, Venezuela, España, Suiza, Italia y Republica Checa.

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