Después de la quema


 

La cerámica comienza con una transformación. Antes de entrar al horno, la arcilla conserva todavía la posibilidad de volver atrás: puede humedecerse, deformarse, rehacerse. El fuego interrumpe esa posibilidad. Después de la quema, la materia ha cambiado de condición. Se vuelve otra cosa: más estable y, al mismo tiempo, más frágil; capaz de permanecer durante siglos, pero también de quebrarse en un instante.

Después de la quema parte de esa transformación para reunir obras de distintas generaciones que se aproximan a la cerámica no solamente como técnica, sino como un territorio en el que confluyen imágenes, cuerpos, objetos y formas de memoria. Algunas provienen directamente del modelado y del horno; otras se acercan a ella desde el dibujo, la instalación o la transformación de materiales. En Colección de totems, de Carlos Alfonso, por ejemplo, la cerámica no está presente como materia: aparece desde el dibujo, a través de una serie de formas que remiten al objeto, al recipiente y a la figura. Esta distancia entre materia y representación amplía la presencia de la cerámica más allá de aquello que ha pasado por el fuego y permite pensarla también como una forma que circula entre distintos lenguajes.

Entre permanencia y fragilidad, Después de la quema propone mirar aquello que ocurre cuando la materia atraviesa un punto de no retorno: lo que el fuego transforma, lo que la forma conserva y aquello que, después de ambos, todavía permanece.

 

 

 

 

Del 22 de Septimebre-31 de Diciembre 2026

                                                                                                                                                                                                                                                                                                     Texto de Pavel Vernaza