TIMELINE: El paisaje, las plantas y las flores


Casas Riegner se complace en anunciar la apertura de El Paisajelas plantas y las flores, la segunda muestra de su nuevo proyecto expositivo TIMELINE. Conformada por una selección de trabajos de Carlos Rojas, José Antonio Suárez Londoño, Rosemberg Sandoval y Liliana Sánchez, la exposición propone reflexiones en torno a la naturaleza y al paisaje, develando así su gran valor como recurso visual y conceptual desde el cual se abordan distintas problemáticas (de índole espiritual, existencial, material y socio-político, etc.). Conforme con los lineamientos de TIMELINE, esta exposición, a su vez, recoge momentos específicos de las prácticas de los cuatro artistas presentados por primera vez en el contexto de la galería. Dichos instantes han sido construidos y articulados en el ejercicio de una revisión cuidadosa de la práctica de cada uno con el fin de esbozar nuevos cruces conceptuales entre los artistas y propiciar nuevas lecturas de sus obras.  

La interdependencia del hombre y la naturaleza es innegable. La relación hombre-naturaleza desde siempre ha estado marcada por una interacción mutua: el hombre afecta la naturaleza con su acción transformadora y a su vez la naturaleza afecta y cambia su vida de múltiples maneras. Nuestra afectación del paisaje y la naturaleza, al igual que su sostenimiento y supervivencia, como bien lo expresó el geógrafo Jay Appleton, está ligada a nuestro propio sentido de paisaje (natural o artificial). Así, El Paisaje, las plantas y las flores  se concibe como un espacio de encuentro en el que se despliegan diversos entendimientos acerca de lo natural y del paisaje. Además de presentar percepciones y realidades especificas, las obras allí dispuestas incitan a repensar nuestras nociones de lo natural y del paisaje, a la vez que nos ofrecen una serie de experiencias sensoriales y emotivas.  

Rosemberg Sandoval entiende el mundo desde una práctica artística en donde lo anónimo, lo robado, lo marginal, lo crudo y lo inestable tienen cabida. Siempre conectada con el dolor y la muerte, la obra de Sandoval busca revelar —fusionando lo ancestral y lo lumpen— aquello que no figura en la historia oficial de Colombia. En Villa Pum-Pum, racimos de hojas de higuerilla trastocan el cubo blanco; el proceso de recolección de las hojas en lugares marginales cerca de Bogotá (Tunjuelito, Granada, Soacha y Silvania), su aroma impregnante y disposición horizontal, conforman una suerte de paisaje en donde la limpieza y la pobreza viven en constante tensión[1]. Ese carácter dualista de la planta de higuerilla se acentúa en el vídeo Rose Rose cuando el artista, vestido de blanco, empuña y estruja docenas de rosas rojas llenas de espinas hasta plasmar una especie de “cartografía del dolor” sobre sus brazos y manos.

Un perro juguetón y atento rodeado de búhos, piñas, sandías, guacamayas y loros, marca un paisaje de objetos tropicales de carácter popular que la artista fue recolectando paulatinamente en un mercado de artesanías; estos, progresivamente, van mutando de color y tomando formas ovaladas, a la vez que sus texturas rugosas se vuelven lisas. La evidente transmutación y simplificación del mundo natural-artificial de Liliana Sánchez es entonces “un instrumento de traducción y domesticación” que responde a un interés personal de la artista de explorar acumulaciones de objetos de cierta naturaleza como modelo para comprender el mundo. Continuamente apropiándose de elementos reconocibles que forman parte de nuestro entorno natural, Sánchez hace un salto de lo familiar a lo extraño recurriendo a estrategias simples, en este caso a los cambios de color y de forma.

Carlos Rojas fue un artista para quien la contemplación del paisaje y de la naturaleza, al igual que la estructura geométrica oculta en todo fenómeno, fue fundamental. Era un convencido del poder de la geometría para conducirnos a la verdad, a la belleza y a Dios[2]. Desde muy temprano, el paisaje y el entorno que lo vieron crecer despertaron en él ese deseo de expresarse a través del arte. Una selección de dibujos figurativos y geométricos, realizados en la década de 1960, revelan el interés de Rojas por acceder a esa esencia simple de las flores y las plantas que observaba durante las múltiples horas que dedicaba al cuidado del jardín. El boceto de la serie Horizontes transparentes (ca.1970), en contraste, devela la percepción de Rojas del paisaje natural, traducida a un sistema de líneas horizontales, cuidadosamente dispuestas sobre una superficie para crear contrastes de color que aluden a sus memorias y experiencias de las montañas y de los diversos territorios colombianos. 

El profundo deseo de José Antonio Suárez Londoño por superarse a sí mismo como dibujante, lo ha llevado a configurar una práctica artística desarrollada en el trabajo constante y cotidiano. Ejercicios de dibujo autoimpuestos, rituales diarios, pensamientos, reflexiones, obsesiones y sueños, son plasmados, a manera de diario, en papelitos y libretas de pequeño formato. Cerca de treinta grabados y cuarenta dibujos dispuestos cronológicamente dan cuenta de la fascinación de Suárez Londoño con el paisaje, las plantas y las flores. Este universo natural allí plasmado, toma forma gracias a sus observaciones, contemplaciones y largos estudios de la naturaleza. En los dibujos y grabados existen fragmentos de Daytona Beach, lugar que frecuenta desde su niñez o revive la imagen de una paisaje o de una hoja que recogió en su natal Medellín. Igualmente, imágenes de raíces, troncos y árboles acompañan a luchadores desnudos y personajes primitivos que habitan los bosques fantásticos producto de su gran imaginación.    

El historiador W.J.T. Mitchell afirma que el paisaje no es un género artístico sino un medio en el que vivimos, nos movemos y nos establecemos como individuos. Lejos de ser un género inalterable, el paisaje hoy en día es un medio dinámico apropiado por artistas para fines específicos. Sandoval utiliza la planta de higuerilla y las rosas, imbuyéndolas con una fuerte carga socio-política para abordar la temática de la pobreza en el contexto latinoamericano; en contraste, Liliana Sánchez se vale de objetos populares que replican una noción de naturaleza muy particular con el fin de explorar distintas maneras de comprender el mundo. Desde la geometrización de la naturaleza materializada en dibujos figurativos y abstractos, Rojas no solo revela su amplio conocimiento de la naturaleza y el paisaje, también pone en evidencia su gran capacidad de resumir sus experiencias y observaciones. Los micromundos de Suárez Londoño dan cuenta de un artista de gran sensibilidad, quien con nostalgia y fascinación, plasma sus impresiones de un mundo natural de gran belleza, conectando con elementos figurativos que parecen extraídos de la literatura, la historia del arte y del mundo de la fantasía.

Paula Bossa


[1] La higuerilla, considerada por muchos como maleza es, según Sandoval, una planta que se asocia con la pobreza pues crece en lugares marginales y abandonados. Igualmente es una planta con propiedades medicinales de donde se extrae el aceite de ricino, utilizado comúnmente para limpiar y purificar; este carácter dualista de la planta es de gran interés para el artista.  

[2] Mario Iovino, Carlos Rojas Pinturas y Dibujos (Bogotá: Ediciones Gamma S.A, 2013) 36.