La carroza de Greenwich


Tomando como punto de partida “La Carroza que apunta al Sur”, máquina inventada en la China alrededor del 2,600 A.C., La Carroza de Greenwich es una obra que reflexiona sobre la forma en que los avances en conocimiento, tecnología o cultura, son exhibidos y usados simbólicamente. Se trata de un invento milenario que tiene como particularidad que, sin recurrir a imanes o ningún otro componente aparte de una serie de engranajes de madera y sin importar en qué dirección se desplace, su puntero siempre señalará el mismo rumbo. “La Carroza que apunta al Sur” es uno de esos artefactos concebidos no solo para marcar una dirección, sino también demostrar la superioridad tecnológica de un emperador y su dinastía.

En su obra, Gómez-Egaña lleva la carroza a una situación extrema: al hacerla girar incansablemente su puntero se pierde. “La máquina insiste en mantener la dirección que la legitima como un signo de poder, busca apuntar al sur pero nunca lo alcanza; mi gesto es mostrar el mecanismo y su debilidad, sus fallas”, señala el artista. Acompañada de anotaciones y dibujos, es una obra que hace referencia – desde su título mismo – tanto a los actos hegemónicos de poder como a sus consecuencias.

Perseguir un objetivo, perseguirlo por diversos motivos y aferrarse a él, ha sido un dogma tanto de personas como de civilizaciones enteras. La transformación de la carroza de máquina de exhibición a artefacto sediento, desorientado, así lo recuerda.

Pedro Gómez-Egaña (Bucaramanga, 1976) es músico, artista y docente. Ha realizado diversos estudios en música y composición, además de una maestría en Artes Visuales. Sus proyectos han sido expuestos en instituciones como la Universidad de Goldsmiths, La Academia Nacional de Artes de Bergen, el Rencontre International d’Art Performance de Quebec, el Institute of Contemporary Art de Londres y la Universidad Nacional de Colombia. Gómez-Egaña también ha trabajado como compositor de compañías Europeas de teatro, entre ellas Theatre EnCorps y Philipp Gehmacher.