Luz Lizarazo

1966, Bogotá

Durante varias décadas de carrera, el arte poético y político de Lizarazo ha desarrollado un lenguaje visual propio que confronta el sometimiento sistémico de la voz y el cuerpo femenino, creando un espacio que reconoce y celebra la autonomía, la sexualidad y la liberación femenina. La práctica artística de Lizarazo emplea un enfoque intermedial que habita sus dibujos, acuarelas, pinturas, esculturas, bordados e instalaciones. Asimismo, su trabajo abarca un rango heterogéneo, poco convencional, de materiales como vidrio, arcilla, madera, huesos, lana y cabello humano a escalas dramáticamente variadas, desde lo monumental hasta lo fragmental. Entre lo que caracteriza la práctica de Lizarazo, está la representación del cuerpo fragmentado, por dentro y por fuera, retratado de manera vulnerable y conmovedora a través de una serie de etéreas e inquietantes piezas que indagan sobre la piel, los órganos y los orificios del cuerpo. La serie Piel (2017-2021), un icónico grupo de obras confeccionadas con medias veladas como una metonimia de la piel humana, delicada y elástica, fue concebida desde un profundo interés sobre el órgano más grande que tiene el cuerpo humano. En estas piezas, la piel se alza como una cartografía única para cada individuo; un tejido que se estira, se encoje, cambia de color, de textura, se hiere, se repara, se enferma, se cicatriza, se cura. Un sistema que comunica lo íntimo y lo visceral con el entorno foráneo, revelando la tensión que existe entre el cuerpo físico y su espacio circundante, entre lo que está adentro y lo que está afuera. En esta serie Lizarazo sintetiza la asombrosa, y a menudo ambigua imaginería, con elementos decorativos y artesanales, que funden lo etéreo y lo agresivo, otra temática recurrente en su trabajo. Texto de Eugenio Viola *Foto por Federico Bottia

En mi obra, saco a la luz la fuerza contenida de lo femenino, como poder atado a la naturaleza, a la vida y los procesos de vida de la mujer como contenedora y creadora. Una fuerza que explota con todo su poder cuando a través de la obra los personajes recuperan la voz, la visibilidad, las palabras, el proceso de sanación. Me valgo de los animales como los seres vivos que me permiten conectarme con un mundo interno y diverso, que es para mi el verdadero y hago visible también, la desigualdad entre lo femenino y lo masculino, en una sociedad en la que aún el machismo y la cultura patriarcal tiene más voz que la nuestra, la de las mujeres.