2017 – TIMELINE | Remezclando vida y tiempo

Casas Riegner se complace en anunciar la apertura de Remezclando vida y tiempo, la quinta muestra del proyecto expositivo TIMELINE, conformada por obras de Antonio Caro, Bernardo Ortiz e Icaro Zorbar. Desplegando piezas inéditas que se vinculan con trabajos tempranos de cada artista, el espacio expositivo se convierte en un “soporte de encuentros” en el que diversas imágenes, pensamientos y temporalidades, coexisten para— desde la imaginación[1] — suscitar nuevas relaciones y lecturas inesperadas de sus obras. A su vez, esta exhibición de lenguajes heterogéneos apoyados en la ingeniosa utilización de materiales precarios, ha sido construida a partir de una reflexión en torno a los conceptos de collage, montaje y “remix” (remezcla), términos semejantes que, además de aludir a procesos de ensamblaje y mezcla de elementos diversos, describen la práctica de Caro, Ortiz y Zorbar. En concordancia con los lineamientos de TIMELINE, la exposición presenta momentos de la práctica de cada artista que han sido articulados y construidos en el ejercicio de una revisión cuidadosa de la trayectoria de cada uno, con el fin de examinar su obra desde una serie de nociones que permitan esbozar nuevos cruces conceptuales.

Hoy en día, gran parte de la creación visual esta marcada por los lenguajes existentes o “formas ya producidas”. Según el crítico Nicolas Bourriaud, “los artistas actuales programan formas antes de componerlas; más que transfigurar un elemento en bruto, utilizan lo dado.”[2] La apropiación del material cultural que ya circula, o la re-asimilación de fragmentos de vida y tiempo, nos remite a la invención del collage, una técnica radical desarrollada por Picasso y Braque en 1912, que al incluir fragmentos de realidad inalterados por el artista, revolucionaría el cubismo y la evolución del arte del siglo XX. Peter Burger en su texto “La Teoría de la Vanguardia” declara que el cubismo conscientemente destruyó el sistema de representación prevaleciente desde el Renacimiento, gracias a la inserción de trozos de realidad en una pintura. Esta inclusión de elementos encontrados y cotidianos, ajenos al mundo de la pintura—con sus propios significados— no solo cuestionó las formas tradicionales de representación, también estableció una nueva relación con el espectador. Así, el collage como instrumento material y de pensamiento que se identifica con el montaje, hoy adquiere nuevas dimensiones y asociaciones no solo por la excesiva saturación de imágenes disponibles que caracterizan nuestro momento actual, sino por la manera en que cada artista asimila y reconfigura sus experiencias de vida, “los códigos de la cultura” y las “formalizaciones de la vida cotidiana.”[3]

Desde el comienzo de su carrera en 1970, Antonio Caro (Bogotá, 1950) ha dirigido su mirada hacia el contexto social que alimenta su obra. Su reconocimiento como artista conceptual proviene del uso recursivo de materiales precarios y de fácil acceso para la creación de obras que, al aludir a temas políticos y culturales ligados a una especificidad geográfica e histórica, comunican mensajes contundentes y concisos. Adicionalmente, la repetición consciente de aquellas obras producidas durante su primera década de trabajo (1970 – 1980), ha sido una estrategia conceptual que ha posibilitado la recirculación y consecuente resignificación de las mismas. Antes de Cuiabá— publicación cimentada en un libro de artista de gran valor personal para Caro y editada por Casas Riegner en 2010—se convierte en el eje estructurador de su presentación de TIMELINE, pues no solo recoge momentos claves de sus primeros diez años de producción artística, sino también marca el inicio de su vínculo con la galería. Valiéndose de la reproducción, superposición y el montaje, Caro crea y exhibe obras textuales que entremezclan dimensiones de vida y tiempo: en Apuntes de viaje (1980-1982), una serie de fragmentos de memorias de un viaje realizado a Cuiabá, Brasil, dan forma a un diario de collages; en contraste, Un tigre (2017) reproduce y actualiza una de las paginas del libro Antes de Cuiabá al intervenirla manualmente con una ilustración que nos remite a la obra El imperialismo es un tigre de papel realizada por Caro en 1973; por último, el escrito Transmilenio (2017) es una apuesta por la escritura, una de las paginas de un anhelado proyecto editorial en curso.

Según Bernardo Ortiz (Bogotá, 1972), una “página” no solo es un soporte material con una superficie opaca, transparente, ficticia o real, también es un espacio discursivo en donde se pueden reunir diseño, dibujo y escritura; por lo general Ortiz interviene ese soporte de maneras muy sutiles, ya sea con líneas muy delgadas y casi invisibles, con capas de pintura, o con fragmentos de texto. Esta concepción abarcadora de la noción de página, que desde siempre ha informado su trabajo, revela de cierta manera su predisposición por el collage, técnica que marcó su producción temprana. Si bien durante los años 90 Ortiz recurrió a la inserción literal de retazos de telas, textos, imágenes impresas, papeles, y demás materiales para intervenir esa “página”, en la actualidad hay una inclinación por manifestar sutilmente ese carácter polifacético del soporte, o en ocasiones invisibilizar esos elementos ajenos a la página. Los trabajos que conforman su propuesta para TIMELINE—todas obras inéditas basadas en una serie de textos o partituras que describen dibujos perdidos e inexistentes de los años 90— en tanto que se entienden como collages debido a su materialidad heterogénea, también esconden un componente temporal de gran significación, pues en ellos se funde pasado y presente.

Desde su trabajo, Icaro Zorbar (Bogotá, 1977) revela el carácter mágico de los aparatos en desuso y de los objetos ordinarios para hablar sobre las relaciones humanas y su inherente fragilidad. Artista con formación en cine y melómano por convicción, Zorbar creció en el seno de una familia que en palabras de él: “sembró en mí esa curiosidad e interés por los aparatos tanto eléctricos, como mecánicos; ese impulso empírico por hacer con las manos a punta de prueba y error.” No es de extrañar que esa predilección por las tecnologías obsoletas debido a ese carácter nostálgico que evocan, lo lleve a establecer vínculos de apego con sus máquinas instalativas o collages tridimensionales. Desdibujo No. 3 (2017), es una instalación sonora conformada por una constelación de parlantes de diversos tamaños, bocinas y dos tocadiscos idénticos que parecen abrazarse. Gracias a su mecanismo particular, el abrazo entre las tornamesas no solo genera el desdibujo o eliminación progresiva de los surcos de cada vinilo, también produce una cacofonía con cierta sonoridad fragmentada y rayada. Si bien su función es eliminar sonidos, Desdibujo No.3 también borra tiempo y vivencias pues desde su mecanismo de subordinación, nos habla metafóricamente de las relaciones interpersonales, de esa posible dependencia en el otro y de la consecuente pérdida de identidad individual.

Remezclando vida y tiempo aborda el trabajo de Antonio Caro, Bernardo Ortiz e Icaro Zorbar desde una noción expandida del collage que trasciende los límites de lo material para acoger el pensamiento artístico. Cortar, pegar, reciclar, vincular, mezclar, superponer, reinterpretar, repetir y transformar, son acciones que caracterizan los procesos creativos de los artistas mencionados quienes, con sensibilidad e ingenio, recurren a la reutilización de sonidos, aparatos, imágenes, textos, formas, soportes y temporalidades, para crear obras que evidencian maneras distintas de asimilar y habitar “lo dado.”

Paula Bossa

[1] En su discusión del atlas de imágenes como forma visual del saber que inventa y abre zonas de exploración, Georges Didi-Huberman le otorga gran importancia a la imaginación, pues lejos de ser una fantasía personal es una herramienta que nos brinda “un conocimiento transverso por su potencia intrínseca de montaje”; es aquella que nos ayuda a encontrar nuevas analogías y relaciones intimas y secretas entre las cosas. Georges Didi-Huberman, Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas? (Madrid: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, 2011)16.

[2] Nicolas Bourriaud, Postproducción (Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2009)13.

[3] Ibid.pg. 14

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