2017 – Beatriz Eugenia Díaz: Naturaleza Oculta

naturaleza oculta 02

Basta con colgarse de un pie a un árbol y dejarse descolgar hasta que nuestra cabeza roce con la hierba, basta con que nuestro pelo empiece a echar raíces para sentir que somos como el árbol; basta con que ese nudo al que está atado nuestro pie se deshaga para que nuestro cuerpo erguido empiece a caer y, con su peso, a hundir nuestra cabeza; basta con dejarse devorar por la tierra, y solo hasta el cuello, para sentir el olor de la humedad; basta con cerrar los ojos para observar cómo nuestro pelo, ahora raíz, se enrolla alrededor de nuestra cabeza para ahogarnos; basta con que alguien que esté afuera diga basta y corte nuestro cuello de raíz para escuchar el silencio. Basta. Ahora solo queda la cabeza.

Una cabeza son todas las cabezas.

Desenterrar la cabeza y observarla es como tratar de descifrar un lenguaje incomprensible. Apical, capilar, radical. Desenterrar la cabeza-raíz para escucharla es alcanzar a oír su voz. Cráneo, cueva, caverna. Buscar para encontrar los fragmentos es confiar en las posibles conexiones. Caliptra. Caliptra es la cobertura cónica que rodea al ápice de la raíz. Penetra. También se usa como velo que cubre la cabeza en el acto de celebración de un misterio. Protege. Girar y girar sin retorno es como volver y volver sin moverse. Nos proyectamos hacia atrás para ver con nitidez el futuro. Escribir con las raíces es leer nuestras cabezas.

Beatriz Eugenia Díaz

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